¿Quién dijo que solo las gallinas jóvenes valen para el caldo? Esta taza le da la vuelta al refrán con un diseño entrañable: una gallina vestida de abuela sumergida en un caldito humeante. Un homenaje simpático a la sabiduría popular gallega, que nos recuerda que la experiencia es lo que realmente le da sabor, tanto a las recetas como a la vida.
¿Quién dijo que solo las gallinas jovencitas merecen protagonismo? ¡Nada más lejos de la realidad! En Galicia sabemos que “Galiña vella fai bo caldo”, y esta taza da vida a ese refrán con un diseño lleno de retranca y ternura. Nuestra querida gallina, vestida como una auténtica abuela de aldea, aparece sumergida en una taza de caldo humeante, disfrutando de su momento spa gastronómico.
Un tributo a la experiencia, la sabiduría y el sabor auténtico de nuestra tierra. Porque igual que la gallina vieja mejora el caldo, los buenos recuerdos saben mejor tomando un café (o un caldito) en esta taza.
Porque todos conocemos a una abuela, una tía o una vecina que vale oro… y que haría un caldo que te cura hasta la morriña. Esta taza es para recordar que la edad no resta, suma: sabor, carácter y mucha retranca. Ideal como regalo o para usar cada mañana con una sonrisa en la cara.
Ficha técnica